Si no puedes ayudar al cliente, por lo menos no discutas con él
Viernes, 13 Noviembre 2009Sucede en todos los ámbitos del mercado. Llega un momento en que el que una conjunción de situaciones (muchas veces imprevistas y difíciles de controlar) lleva a un cliente a un estado insostenible. Surge la ira. Es momento de levantar el teléfono y buscar una interlocución directa con la empresa. Es un momento crítico, en el que la imagen de la marca está directamente en juego. De cómo se resuelva esa interacción dependerán las historias sobre nuestra empresa que ese cliente vaya contando después a sus conocidos.

